La justicia que viene del Señor
“No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará.”
En este proverbio, se nos recuerda que el deseo de venganza es una trampa para nuestra propia paz. Devolver mal por mal solo nos mantiene encadenados al ciclo del dolor, mientras que la fe nos invita a entregar la situación en manos de Aquel que juzga rectamente.
Esperar en el Señor no significa pasividad, sino una confianza activa en que Dios cuida de nosotros. Cuando decidimos no actuar por impulso o rencor, abrimos espacio para que la providencia divina traiga la justicia y la restauración que no lograríamos por nuestra cuenta.
En la práctica, este versículo nos enseña a liberar el perdón y a tener paciencia. Al confiar a Dios nuestra causa, recibimos la victoria que realmente importa: un corazón tranquilo y la certeza de que el Señor pelea nuestras batallas.

