El origen de nuestra verdadera ayuda
“Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.”
Este versículo forma parte de los Cánticos de Ascenso, entonados por los peregrinos que subían a Jerusalén. Al mirar hacia los montes, el salmista reconoce que su seguridad no proviene de la geografía o de la fuerza humana, sino del Creador de todas las cosas. Es una declaración de total dependencia y confianza en Aquel que posee poder ilimitado.
En la práctica, esto nos enseña a no poner nuestra esperanza final en recursos terrenales, personas o circunstancias favorables. Cuando enfrentamos valles o montañas difíciles, debemos elevar nuestros ojos espirituales y recordar que el mismo Dios que sostiene las galaxias está atento a nuestro clamor y listo para socorrernos.
Descansa en la fidelidad divina hoy. Saber que tu auxilio viene del Creador del universo trae una paz que sobrepasa todo entendimiento, pues Él nunca duerme y está siempre presente para guiar tus pasos hacia el propósito eterno.

