La integridad y bondad de Dios
“El Señor es justo en todos sus caminos y fiel en todo lo que hace”
Este versículo nos revela dos atributos fundamentales del carácter divino: la justicia y la fidelidad. En un mundo donde a menudo nos sentimos tratados injustamente, saber que Dios actúa con rectitud en todas las circunstancias trae un alivio profundo y seguridad al corazón del cristiano.
La fidelidad de Dios mencionada en el Salmo 145 no es selectiva; impregna todo lo que Él hace. Esto significa que incluso en los momentos de silencio o espera, las manos del Creador están trabajando con benevolencia y lealtad a Sus promesas.
En la práctica, confiar en la justicia divina nos libera de la necesidad de venganza y de la ansiedad. Podemos descansar sabiendo que el camino que Él trazó para nosotros es perfecto y que Su naturaleza fiel garantiza que nunca seremos abandonados en medio del viaje.

