La perseverancia en hacer el bien
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Este versículo de Pablo a los Gálatas funciona como un bálsamo para el corazón que se siente agotado. Muchas veces, al dedicarnos al prójimo o a proyectos que glorifican a Dios, el cansancio físico y emocional puede aparecer, especialmente cuando los resultados no son inmediatos.
La promesa bíblica es clara: existe un tiempo de cosecha. Al igual que en la agricultura, el crecimiento ocurre silenciosamente bajo la tierra antes de romper la superficie. La perseverancia no es solo un esfuerzo humano, sino una confianza en la fidelidad de Dios, quien observa cada gesto de bondad.
En la práctica, esta enseñanza nos invita a seguir actuando con amor e integridad, incluso cuando parece que nadie lo nota. Mantén el enfoque en el camino y no solo en el destino, pues la constancia en el bien es lo que moldea nuestro carácter cristiano.

