La Promesa de la Presencia de Jesús
“y enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”
Este versículo cierra el Evangelio de Mateo con la Gran Comisión. Tras dar autoridad a Sus discípulos para hacer otros discípulos, Jesús ofrece la mayor seguridad que un cristiano puede tener: Su presencia continua e ininterrumpida. Él no nos envía solos a la misión, sino que camina a nuestro lado en cada paso del camino.
En la práctica, esto significa que en momentos de soledad, miedo o incertidumbre, la promesa de Jesús permanece válida. Él no prometió estar con nosotros solo en los días buenos, sino 'siempre', lo que incluye los valles y las dificultades. Su presencia es lo que nos da valor para obedecer Sus mandamientos.
Para su día a día, recuerde que nunca está desamparado. Ya sea en el trabajo, en la familia o en el ministerio, el Espíritu de Cristo habita en usted. Viva con la confianza de quien sabe que el mismo Rey del universo es su compañero constante hasta el fin de los tiempos.

